“Mi vida es Cristo” (Filip.1,21) “Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta”.
El 20 de abril de 2012 el Concejo Deliberante de Neuquén declaró Vecino Ilustre de Neuquén al padre Italo por su compromiso social en favor de los más humildes.
Cuatro décadas trabajando para los necesitados en el hogar Rayito de Sol. Esa titánica tarea fue siempre acompañada por la hermana Mariuccia Deambrogio, quien recuerda al sacerdote que murió un mes después de ser reconocido como ciudadano ilustre por el Concejo Deliberante de Neuquén.
“Mi vida es Cristo” (Filip.1,21) “Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta”. Estas sabias palabras escritas por Santa Teresa fueron las que acompañaron al padre Ítalo en su camino de entrega por las personas desamparadas.
A principios de la década del ’60, Jaime de Nevares se hizo cargo de nuestra Diócesis, ocupándose activamente de su organización. Varios jóvenes sacerdotes italianos llegaron a Neuquén por aquellos años: Héctor Galbiatti, Valerio Garlando y Arturo Giaccone. Luego arribarían los padres Ítalo Varvello y Graziano Cavalli.
Con ellos vino a trabajar en la Diócesis parte de la sección femenina del mismo grupo.
El padre Ítalo, a poco de arribar a Neuquén, decidió, junto con Mariuccia Deambrogio, una de las misioneras italianas, emprender un hogar a favor de los niños más necesitados.
Rayito de Sol fue el nombre elegido para dicha obra, nombre que surge de la siguiente anécdota: un joven le envió a Don Jaime un muñeco “Topo Gigio”, y él a su vez se lo dio al padre Ítalo para sus niños. Al mirar la marca del juguete, decía “Rayito de Sol”. Al padre le gustó tanto el nombre que lo adoptó para el hogar. Con el tiempo, gracias a variados aportes y hechos afortunados, la obra creció notablemente, logrando adaptarse a las necesidades de los más necesitados.
Su familia
Ítalo José Varvello nació el 29 de julio de 1929 en la localidad de Grana, provincia de Asti, Italia. Su padre se llamaba Filippo y su madre Ida Acuto. Tenía cuatro hermanos: Ángela, Alejandrina, María y Giuseppe (fallecido).
En 1940, con 11 años, ingresó al seminario y egresó un año después. Fue ordenado sacerdote en 1952.
Había iniciado su vocación religiosa en parroquias de la Diócesis de Casale Monferrato y en 1967 se trasladó a Neuquén.
la hermana mariuccia
Mariuccia Deambrogio nació el 12 de abril de 1938 en Ozzano Monferrato, provincia de Alessandría, Italia. Su papá se llamaba José y su mamá Enriqueta Montiglio. Tenía un hermano llamado Juan.
Desde noviembre de 1959 fue laica consagrada en el “Gruppo Missionario Nostra Signora Regina di Crea”.”Ir adonde nadie va” fue la premisa que el Padre Vittorio Moietta imprimió en las jóvenes al disponerlas laicas consagradas de la Virgen de Crea.
Sus primeras misiones fueron en Génova y Rossano Calabro, y en 1967 llegó a Neuquén a acompañar al padre Ítalo en tan colosal actividad.
“Vinimos por tres años y nos quedamos cuarenta y cinco”, confió la hermana.
Anteriormente Mariuccia había misionado en el puerto de Génova (1960 a 1963) en donde asistía a prostitutas brindándoles amor y consejo, librándolas de la calle y la ribera, a la miseria de vidas perdidas. También del flagelo de la sífilis que por entonces azotaba a la humanidad.
Por sugerencia de Jaime De Nevares y a fin de evitar el riesgo de irrespetuosidades en sus largas recorridas por los barrios neuquinos, Mariuccia usó el apelativo “Hermana o hermanita”, pues tenía un poco más de 20 años cuando llegó a este lugar.
Arribo a Neuquén
Mariuccia nos contó que llegaron a la ciudad el 4 de febrero de 1967 y fueron a albergarse a una casa en el barrio Bouquet Roldán.
El gran motivo evangelizador fueron los niños. Por ello recibieron del obispo Jaime De Nevares el terreno que Juan María Tognozzi -padre del doctor Jorge Bustamante- cedió con la condición de que levantara un santuario a la Virgen de Lourdes. Así lo hicieron y se construyó, en primera instancia, una vivienda para chicos menores de 12 años. Luego la capillita, posteriormente un refugio y así se fueron sumando muchos más.
Carpa y peripecias
Mariuccia relata que “comenzamos en una carpa, y allí, en 1968, celebramos el primer casamiento”.
Debieron soportar intensos calores en verano y fríos penetrantes en invierno, les faltaba el agua corriente, entre tantas cosas. Pero no desfallecían, continuaban con la tarea.
Madre de Ítalo
En 1971, Ida viajó desde Italia a visitar a su hijo. Se gratificó al verlo tan enraizado en esta zona, acompañado de la “hermanita” Mariuccia y de la Divina Providencia.
Ida arribó cuando la obra estaba en marcha: había tres pequeñas casas y un humilde templo. Eso fue lo que encontró. Inmediatamente se abocó a la tarea de montar una huerta en el fondo del lote para proporcionar alimentos frescos a los protegidos.
Largos trayectos en jeep
Mariuccia recordó que Don Jaime suministró al padre Italo un jeep con el cual los misioneros recorrían las bardas y la estepa neuquina, llevando educación y evangelización. El padre jugaba con los varones y Mariuccia con las niñas. Además, ésta colocaba inyecciones y realizaba tareas de enfermería. En una ocasión encontró un niño abandonado y se lo llevó a Ítalo, lo que reafirma el espíritu solidario de ambos.
“Todo fue sin proyecto, Dios lo marcó”, afirmó la hermana.
Cuando habían levantado una parte del hogar, sus instalaciones fueron bendecidas por Jaime De Nevares.
Hogar de tránsito
En 1981, a la salida de una Misa de Gallo, la hermana Mariuccia se encontró con una joven embarazada que le pedía caridad y techo. Por este motivo es que nació el Hogar de Tránsito, con el objetivo de amparar a todas aquellas madres solteras o desamparadas. Actualmente hay dos hogares de tránsito y departamentos para albergar madres.
“A nosotros los pobres no nos está permitido tener hijos”, recuerda Mariuccia que una joven le expresó en una oportunidad.
Programa Belén
En una de las amplias instalaciones del hogar funciona el programa Belén, que acompaña a las mamás, dos veces por semana, y a los niños hasta los dos años para brindarles asistencia espiritual y material. En la actualidad concurren cerca de 60 madres.
Mariuccia recuerda que la doctora María del Carmen de Ingelmo, quien fuera Defensora del Menor, los alentaba constantemente a que continuaran la obra.
Taller de costura Amanecer
Una de las dependencias con las que nos topamos al recorrer tan colosal obra es el Taller de Costura, un lugar plagado de máquinas de coser y telas. Allí se abocan a trabajos solicitados y realizados por las mujeres que concurren al hogar.
El nombre alude a “Resucitar con Jesús”, todas las mañanas, como Él lo hizo luego de estar crucificado.
Programa Nuevo Horizonte
Es un programa de ayuda para evitar el ejercicio de la prostitución y darles salida laboral. Les imparten la enseñanza de la costura. Había otro taller, bajo el nombre Nazareth, que funcionaba en el estadio Ruca Che, pero que hoy está cerrado. Era un taller de calado y costura para gente carenciada, todo se acompañaba con la enseñanza de catequesis.
La hermana Mariuccia nos relató que “un segundo domingo de Adviento de la década del ’90, golpeó a la puerta una señora para ofrecer el 10 por ciento de la ganancia de su trabajo de prostituta a la Virgen”. Mariuccia consultó al padre Ítalo, y éste le dijo: ‘No lo sé, es una persona que hay que ayudar’”.
Fue así que la hermana le aceptó el dinero, lo atesoró cuidadosamente, pero no se lo dio a sus niños, sino que cuando esa mujer quiso empezar a estudiar peluquería, se lo devolvió para que pagara los estudios. Porque “el trabajo dignifica, pero la prostitución es un servicio”, dijo Mariuccia. La señora, sorprendida al recibir el dinero de vuelta por parte de la hermana, manifestó “Ahí empecé a creer en la Iglesia”.
Radio Divina Providencia
Consciente del valor que los medios de comunicación estaban cobrando en el mundo y decidido a que fuera un medio de evangelización que llegara a muchos oyentes, y colocándose a la vanguardia de este tiempo, el padre Ítalo fundó en la década del ’90 la radio Divina Providencia. Tiene una cobertura de 100 kilómetros de distancia, y durante 18 años la abría a las 5. Estuvo pendiente de cada programa, corrigió errores, sugirió temas y dirigió la radio con alegría y firmeza.
Sale al aire a través de la FM 97.3 MHZ, y puede ser escuchada por Internet en www.rdivinaprovidencia.com.ar. Sus treinta programas están atravesados por el anuncio de la palabra de Dios, oraciones de la mañana y de la noche, el rezo del Santo Rosario, las noticias de la Iglesia a nivel mundial, los desafíos de la Iglesia en la Argentina, noticias diocesanas, entre otros temas.
Además, emite parte de su programación tomando la señal de la EWTN, red católica mundial. De acuerdo con el programa de la radio, trabajan en ella: Aldo Altomare, Ester Silva, Eduardo Vidal, Ester Lorente, Lucrecia Casemajor, padre Gustavo León, Lucio Mansilla, Blas Barrera, Félix Cescato, Margarita Llosa, Marité Ramos, Susana Gandini, Javier Lamo, José Luis Sona, Carlos Narváez, Verónica Nieuwen, Olga Maldonado, Mirta Franzoni, Luis Grigor, Luchi Vásquez, Carmen Wiener, Giuliana Celeste, Cristian y Gabriel Dal Piva, Daniel Mamet, Cristian y Carlos Dal Piva, Gerardo Pastrán, Lilia y Lucrecio Hernández y Mirna.
Anécdotas
Son muchas las anécdotas que acompañan la historia de esta institución. Mariuccia nos contó que un día uno de los niños dijo: “Mi abuela es dueña de una casa que tiene plaza (N. del E: el hogar tiene un lugar con hamacas y tobogán) y mi abuelo es famoso porque va a la televisión”. Se refería a Mariuccia y al padre Ítalo.
Instrumentos de Dios
Mariuccia nos advirtió muchas veces durante la entrevista que “toda esta obra se realizó sin proyecto, porque somos instrumentos de Dios. Agradezco todos los días a Dios porque sin merecerlo nos dio tanta confianza”.
El padre Ítalo falleció el 19 de mayo de este año. Sus restos depositados en el Cementerio Central fueron trasladados al hogar Rayito de Sol el 4 de agosto pasado.
Quiero terminar el relato con el mensaje que dejó el padre Ítalo a la comunidad, redactado en la clínica en donde estaba internado.
“En mi retiro Espiritual que estoy viviendo, experimento todo lo grandioso y maravilloso que es vivir como dice la Biblia, unidos como hermanos… Dios no es caprichoso, todo lo ha pensado, programado y realizado en el amor, si lo que estamos viviendo como comunidad sirve aunque sea poquito, para sentirnos más amados por Dios y su Hijo Jesucristo, y la protección de esta Madre Santísima, todo sea bienvenido…
No sé hermanos cuán largo será el camino, pero sé que será un camino provechoso, rico en frutos, y necesitamos tanto de frutos espirituales.
Les agradezco una vez más a todos los que están siguiendo nuestra experiencia y juntos la vivimos.
Dios misericordioso los bendiga como hijos muy queridos y hermanos de Jesús, quién nos ha regalado en la cruz a la Mamá más Santa.
Un abrazo, beso, y bendiciones grandes, grandes a todos. Gracias”.
Este es el cristianismo con mayúsculas, que nos lleva a repensar el nuestro.
